VIH SIDA
¿Qué es?
El Virus de Inmunodeficiencia Humano, o VIH,
es el virus que produce el SIDA, Síndrome de Inmuno-Deficiencia Adquirida. Es
una deficiencia del Sistema Inmunológico porque el VIH destruye las células que
protegen al organismo de los agentes patógenos externos, que son los
microorganismos que causan las enfermedades. La destrucción que el virus
provoca es progresiva, de forma tal que se llega a un estado de enfermedad,
conocido como SIDA
El sistema inmunitario defiende al organismo
de las agresiones que le ocasionan diferentes tipos de microorganismos e
impide, a su vez, la proliferación de células malignas (cánceres). Este sistema
actúa en todo el cuerpo por medio de un tipo especial de glóbulos blancos, los
linfocitos. De estos existen dos grandes grupos: Los linfocitos T atacan
directamente a los invasores y los linfocitos B producen unas substancias que
llamamos anticuerpos que son específicas para cada microbio.
ORIGEN DEL VIH
Una de las primeras teorías que se planteo fue
la mutación simultánea de dos virus (VIH 1 y VIH 2) pero estudios revelan que
estos dos códigos genéticos son algo lejanos y es muy difícil de que estos se
uniera mutando en otro nuevo.
Otra teoría que se planteo, fue que el hombre
habría de crear este virus pero, los primeros casos de SIDA se han encontrado
por los años setenta; en esta época probablemente no se podían realizar
manipulaciones genéticas.
Queda la hipótesis de que un virus limitado en
un lugar aislado se hubiese diseminado como consecuencia de los cambios de vida
(viajes internacionales, liberalización sexual, acceso generalizado a las
transfusiones sanguíneas, uso compartido de agujas y jeringuillas) y, quizás,
se hubiese vuelto más activo.
El VIH 1 es probable que provenga del
chimpancé y podría haber existido hace largo tiempo en poblaciones humanas que
lo toleraban relativamente bien. El VIH 2 es un pariente próximo del virus de
los monos africanos.
El virus de estos chimpancés es conocido como
el SIV.
El SIV, virus de la inmunodeficiencia en
simios
Según un estudio, puede haberse identificado
la fuente original del VIH-1 en una subespecie de chimpancés que habita el
oeste de África ecuatorial. Hasta, el origen del VIH-1 estaba confuso: aunque
la fuente en primates del VIH-2 ya se había identificado ("cercobebus
atys"), y se sabía que algunos chimpancés son portadores del virus de la
inmunodeficiencia de los simios (SIV), algunos de éstos aislados de SIV eran
tan diferentes del VIH-1 que aunque se sospechaba una relación entre ellos ésta
no había podido confirmar
En este estudio lograron identificar un cuarto
chimpancé infectado con una variedad del virus de la inmunodeficiencia de los
simios (SIVcpz). Los aislados de virus fueron comparados con varios aislados de
VIH-1 extraídos de humanos.
Se pudieron encontrar cerca del área
ecuatorial de África unas 4 especies de chimpancés que tenían relación con el
virus VIH.
La transmisión al ser humano de este letal
virus pudo haber sido por la casa de estos chimpancés ya que es muy común que
los habitantes de esta zona de África.
Otros estudios realizados en 1998, la muestra
documentada más antigua del virus causante del SIDA procede de un análisis de
sangre realizado en 1.959. Los científicos descubrieron evidencias del VIH en
una muestra de sangre que le fue tomada a un bantú habitante de la actual
República Democrática del Congo es probable que pasara de los monos al hombre
en unos 10-20 años antes de lo qué se avía pensado, alrededor de 1940, 1950.
Posiblemente los principales subtipos del VIH-1 se desarrollaron en la especie
humana a partir de este virus común y no a partir de contactos con monos que
tuviesen diferentes variantes del virus.
También se dice que el virus pudo haber
infectado al humano desde 1930 y luego comenzar a expandirse.
En todo caso la expansión del virus habría
sido lenta ya que el VIH existía en humanos desde 1930-1950 pero no se
generalizó hasta los 1970: la epidemia habría explotado en los años 50 y 60,
coincidiendo con el fin del colonialismo en África, varias guerras, el crecimiento
de grandes ciudades en África, la introducción de programas de vacunación
generalizada en el continente (con la reutilización deliberada o accidental de
agujas), y el crecimiento de los viajes desde y hacia África.
Formas de transmisión
En la práctica existen tres modos
fundamentales de transmisión del VIH:
Transmisión sexual, transmisión parenteral por
el uso compartido de agujas o jeringuillas, instrumentos contaminados,
transfusión sanguínea, etc. y transmisión vertical o de la madre al feto.
A ello se unen unas condiciones que modifican
la transmisión:
El virus de SIDA es débil y sobrevive mal
fuera del cuerpo por lo que debe penetrar en el interior del organismo.
Transmisión sexual
Las relaciones sexuales con penetración
vaginal o anal, heterosexuales u homosexuales, pueden transmitir el virus del
SIDA. Los contactos oro-genitales (contacto boca-órgano genital) pueden
transmitir el VIH si hay lesiones en cualquiera de las dos zonas.
Todas las prácticas sexuales que favorecen las
lesiones y las irritaciones aumentan el riesgo de transmisión.
Las relaciones anales son las más infecciosas
porque son las más traumáticas y la mucosa anal es más frágil que la mucosa
vaginal.
El riesgo de infección aumenta con el número
de relaciones sexuales, pero una sola puede ser suficiente. El riesgo de
transmisión es mayor en el sentido de hombre a mujer que en el contrario, mujer
a hombre.
El riesgo aumenta si la mujer tiene la regla
(a causa del flujo de sangre)
Los besos profundos y la masturbación entre la
pareja no transmiten el SIDA siempre que no existan lesiones sangrantes que
puedan poner en contacto sangre contaminada con lesiones del eventual receptor
Forma de actuar
El
VIH ataca a las células encargadas de dirigir la respuesta defensivas del
organismo.
Estas
células son un tipo de glóbulos blancos, conocidos como Linfocitos T CD4.
La
acción de un complejo sistema de receptores al nivel de la estructura externa
del virus propicia el ingreso del VIH a
la membrana celular. ? Dentro del linfocito y por medio de la acción de una
enzima conocida como transcriptasa
reversa, el genoma del virus (ARN) se desdobla y transforma una sección del ADN
humano.
Posteriormente y por la acción de otra serie de enzimas este nuevo
pedazo de ADN viral se integra irreversiblemente al código genético de la
célula humana.
De
esta manera el virus activa la replicación de la célula y obliga al linfocito a
producir copias idénticas de él mismo, que luego salen a la luz del citoplasma del linfocito donde por la acción
de otras enzimas logra reestablecer toda
su estructura original.
Al
tiempo en que esto sucede, el virus va destruyendo algunos de los linfocitos
que ha infectado y poco a poco va disminuyendo su cantidad y crea
inmunodeficiencia, que es aquel momento en que el organismo esta indefenso, e
incapaz de destruir microorganismos que le causan daño.
Diagnóstico
El diagnóstico de la infección por VIH se hace
usualmente con pruebas que miden anticuerpos producidos por el organismo de una
persona infectada contra el VIH. Estas moléculas son específicas, por lo que
estas pruebas tienen un margen de error muy bajo
Las pruebas del VIH no son totalmente seguras
después de la infección ya que el cuerpo se tarda algunas semanas para
desarrollar estos anticuerpos (de 6 a 12 semanas).
A la persona se le pedirá una prueba en sangre
llamada prueba ELISA (Enzyme-linked inmunsorbent assay). Esta prueba debe
repetirse si es positiva. Si la prueba resulta positiva de nuevo, se realizará
otra prueba llamada Western blot para confirmarla. La prueba de Western blot
confirma la presencia de las proteínas VIH en la sangre. La prueba de Western
blot es importante para evitar falsos positivos. La persona recibirá un
diagnóstico de VIH solamente si las 3 pruebas son positivas.
Si a la persona se le diagnóstica SIDA, el
médico también pedirá una prueba de carga viral en sangre. Esto mide la
cantidad de virus en la sangre.
En general las personas que tienen cargas
virales altas generalmente tienen un desenlace más pobre que aquellas personas
con una carga viral más baja. Las cargas virales también se utilizan para
decidir cuando iniciar o cambiar el tratamiento.
Síntomas
Los síntomas de la infección con VIH y SIDA
varían dependiendo de la fase de la infección. Cuando una persona se infecta
primeramente con VIH, puede no presentar síntomas aunque es común desarrollar
un síndrome gripal de 2 a 6 semanas después de infectarse. Estos síntomas se
pueden confundir con otras enfermedades y la persona puede no sospechar que
esté infectada con el VIH.
Sin embargo, aún si la persona no tiene
síntomas, puede transmitir el virus a otros. La persona puede permanecer sin
síntomas por 8 a 9 años. Durante este tiempo, el virus continúa multiplicándose
y destruyendo células. Las personas infectadas con el VIH pueden desarrollar
infecciones leves o síntomas como:
Diarrea
Pérdida de peso
Fiebre
Nódulos linfáticos inflamados
Tos y dificultad para respirar
Durante la última fase de la infección por el
VIH (que ocurre aproximadamente de 10 a 11 años después de la infección
inicial), se pueden desarrollar síntomas más serios como:
Una cuenta de linfocitos CD4 de 200 o menor
(lo normal es de 600 a 1,000).
A CD4 lymphocyte count of 200 or less - a
normal count ranges from 600 to 1,000.
Cuando se desarrolla el SIDA, la persona está
susceptible a infecciones oportunistas. Los signos y síntomas de alguna de
estas infecciones incluyen:
Sudoración nocturna
Escalofríos y fiebre por semanas
Tos seca y dificultad para respirar
Diarrea crónica
Lesiones blancas en la lengua y boca
Dolor de cabeza
Visión alterada
Pérdida de peso
Tratamiento
Existen diferentes tipos de fármacos para
tratar la infección por el VIH. Esos medicamentos atacan diversos aspectos del
proceso que utiliza el virus para reproducirse. Como el VIH muta rápidamente y
se vuelve resistente a todos los medicamentos administrados en forma aislada,
los pacientes deben tomar una combinación de fármacos para lograr la máxima
supresión del VIH.
La terapia de combinación contra el VIH es
conocida como terapia antirretrovírica o ART. La ART cambia el curso natural de
la infección por el VIH y prolonga significativamente el periodo entre la infección
inicial y el desarrollo de síntomas. Para alcanzar estos resultados es
importante empezar el tratamiento antes de que se manifiesten los síntomas del
SIDA, pero aquél también tiene beneficios importantes y duraderos para la salud
de los pacientes que lo comienzan después del diagnóstico de SIDA. Aunque es
eficaz para retrasar la progresión de la enfermedad relacionada con el VIH, la
ART no es una cura.
Además de los tratamientos para la infección
por el VIH en sí, existen terapias para prevenir y/o tratar muchas de las
infecciones oportunistas relacionadas con el VIH.
Prevención
No existe una vacuna para prevenir la
infección por VIH y no existe cura para el SIDA. Pero, es posible prevenir la
infección. Esto significa leer sobre el SIDA y aprender a evitar
comportamientos que son de alto riesgo para contraer el VIH.
Algunas medidas para prevenir el contagio con
el VIH son:
Una relación ocasional, un sólo contacto,
puede transmitir el VIH.
Debería tomarse tiempo para conocer a la
pareja e intimar, preguntarse sobre comportamientos pasados y actuales.
Las relaciones sexuales, homo o
heterosexuales, comportan un alto riesgo de transmisión del virus del SIDA.
La presencia de otras enfermedades de transmisión
sexual, lesiones genitales, favorece la transmisión del virus.
La mayoría de las personas infectadas lo han
sido en una relación sexual.
El contacto de la boca con el esperma o las
secreciones vaginales suponen un riesgo de transmisión cuando existen lesiones
en la boca.
La penetración anal es la que supone mayor
riesgo.
En tal caso de que la relación sexual se tenga
prevenir de la siguiente manera:
1.- Usar preservativo o hacer que lo usen.
El preservativo es eficaz en la prevención de
todas las enfermedades de transmisión sexual.
El preservativo masculino
1. Comprobar su fecha de caducidad y retirarlo
de su envoltorio con precaución de no deteriorarlo.
2. Colocárselo en el pene en erección antes de
cualquier penetración.
3. Si carece de depósito, crearlo dejando un
espacio libre de 2 cm. a lo largo de la punta del pene y apretar la punta del
depósito para expulsar el aire.
4. Desenrollar el preservativo hasta la base
del pene.
5. Para evitar que el esperma se derrame hay
que retirarse y retirar el preservativo sujetándolo por la base antes del que
pene se quede flácido.
6. El preservativo se debe utilizar sólo una
vez y tirarlo a la basura con cuidado.
7. Evitar utilizar lubricantes de base grasa,
como la vaselina, ya que pueden deteriorar el látex.
El preservativo femenino
Consiste en una fina bolsista plástica con un
anillo flexible en sus extremos; el anillo más pequeño se introduce en la
vagina apretándolo para darle una forma alargada y con un dedo se empuja hacia
el interior con el fin de adherirlo al cuello del útero. El otro anillo queda
fuera de la vagina.
Al igual que el preservativo masculino sólo
debe utilizarse una vez.
2.- Evitar la penetración vaginal o anal.
Escoger actividades sexuales sin riesgo como
pueden ser las caricias o la masturbación mutua.
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